El artista abstrae, pero también retiene las realidades elegidas que convoca para descubrir, no en ellas sino entre ellas, la presencia o ausencia del ser. Su objetivo congela imágenes inanimadas o casi inanimadas para describir ausencias futuras. El silencio como respuesta, el escape que le trae la luz, un paisaje marino o las flores con su inevitable carga sensual y el recuerdo de alguna ocurrencia. Esa falta de fluidez en fracciones de tiempo. El vacío.
En toda fotografía hay algo terrible que es el retorno de lo muerto. El pasado es inasible y sobre el futuro hay un temor de que ni los objetos fotografiados subsistan. Interrogándolos, Alejandro pone de manifiesto su confianza en que la verdad sólo puede ser develada, si no por el amor, a través de la belleza" .
El escritor Miguel Briante publicó, en el diario Página/12, una nota en la que decía:
"Terreno peligroso por su aire escolar, el cruce entre poesía y artes visuales suele ser eludido por los creadores que han trascendido la línea de sombra del anonimato. Por eso llama la atención que en la Galería Ruth Benzacar se hayan animado a colgar los poemas y los aforismos de Hugo Mujica y las fotografías de Alejandro Kuropatwa, violentando dos normas: que la poesía no es para colgar en paredes serias, que la fotografía –arte menor, dice, o por lo menos en discusión- debe permanecer en los espacios laterales (...) Sin embargo parece que los textos de Mujica estuvieran bordados sobre el leitmotiv de Kuropatwa, quien últimamente parece (a)bordar el vacío (...) En esta muestra, Kuropatwa -en un estilo enjoyado pero triste, barroco pero como quien va vestido para una fiesta en el desierto- parece dispuesto a testimoniar las ruinas de lo cotidiano. Tomas con caireles -incluso una estructura de caireles dados vuelta, que penden en sentido contrario al lecho- le permiten lucir su técnica para apresar la transparencia (¿la nada?), una flor con el pistilo erecto congela un recuerdo sexual, otra flor -marchita- tira el presente de la fotos hacia el pasado, en una mesa -en el fragmento de una mesa- las copas y otros elementos hablan de una comida que tal vez recién terminó. Y, tremenda en su quietud, se recorta la imagen de una especie de quirófano de pueblo, muy precario, en el que la camilla -vacía- toma un rol central. Instantáneas de lo ido, de lo que está por irse, como en toda fotografía, quizá, pero esta vez con una deliberada conjunción de técnica y escenografía, sin intervención del azar o por lo menos sin explícita intervención del azar que parecen celebrar algo inexplicable, pero muy hondo, muy íntimo, con la suave crueldad de la poesía, diciendo sin decir” .
Convocado por Fabulous Nobodies (una marca inventada por Roberto Jacoby y Kiwi Sainz que no tenía productos sino solamente publicidades), Kuropatwa realizó la foto-performance de Liliana Maresca para la revista El libertino. En una secuencia de catorce fotografías la artista aparecía desnuda y, junto al título Maresca se entrega todo destino, publicaba su número de teléfono. Funcionaba como una prolongación del trabajo Espacio Disponible que Maresca había presentado en el Casal de Catalunya en 1992 donde, mediante carteles de publicidad callejera, la artista había anunciado su disponibilidad. Jacoby relató: “Organizamos una producción como si fuéramos una agencia de publicidad que convocaba artistas. Hicimos una sesión de fotos en el estudio de Alejandro y llamamos también a Sergio De Loof y Sergio Avello para que se ocuparan del look, vestuario y maquillaje. La cuestión de la autoría de esta obra es graciosa. Suponiendo que esto tenga alguna importancia, me parece que fue un proyecto similar al de todo producto publicitario. Había un cliente que tenía una necesidad de comunicación, una agencia que hizo la creatividad, llamó a los ejecutores especialistas y consiguió un medio. Está inscripto en el carácter de estas obras-proceso de tipo mediático que la figura del autor, tanto como la propia idea de obra, se diluya. En el momento en que lo hicimos, ninguno de los que participamos le dimos la menor importancia al tema. Simplemente cada uno hizo lo suyo para que Liliana tuviera su aviso. Era una forma de cariño y nos reímos mucho al hacer las fotos”.
TOM COLLINS
1 Medida de gin
1/2 Rodaja de limón
Jugo de 1 limón
Soda
Hielo
-¿Qué me pongo para a la inauguración? ¿Te parece bien mi traje Armani con una camisa Kenzo?
-No no, Alejando, eso es demasiada información para una sola persona.
Conversación con Felisa Pinto
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