A mediados de ese año Kuropatwa se embarcó en un viaje por Europa donde durante varios meses registró arquitecturas, fragmentos de fachadas, jardines y afroditas abandonadas. Fotografías que aparecerían una y otra vez en sus muestras futuras. Finalmente, en 1979, se instaló en Nueva York.
MANHATTAN
2 Medidas de whisky
1 Medida de vermouth dulce rojo
3 Dashes de angostura
1 Cereza maraschino
-En Nueva York iba a todas las discotecas.
-¿Qué buscabas o mejor, qué encontrabas?
-Alegría.
Conversación con Marcelo Franco
1979-1985
Kuropatwa contó una y mil veces que llegó a la fotografía en general y a Nueva York en particular inspirado por Los ojos de Laura Mars, aquella película de Irvin Kershner que narra la historia de una fotógrafa (Faye Dunaway) que, a través de su cámara, presagia asesinatos. “Me deslumbró todo el colorido, los sets, la música y la puesta en escena, es decir, quedé deslumbrado por todo Nueva York” . Primero, como su inglés era un poco rudimentario, se inscribió en el Wagner College de Staten Island: “Permanecí tres o cuatro meses aprovechando todas las noches para ir a Broadway. No podía desprenderme de ese brillo, sí, Nueva York brilla” . Tanto, que más tarde precisaría detalles, contando entonces cómo durante aquellos primeros meses se había pasado las noches bailando en las discos de moda y regresando a la escuela en el ferry de las siete de la mañana. Al tiempo, con un inglés más callejero que otra cosa, se mudó a Manhattan, alquiló un departamento en la calle 39 y Park Avenue, se compró una camarita usada y dio el ingreso al Fashion Institute of Technology (FIT). Inquieto como una libélula, la decisión no había resultado fácil: “Al principio no sabía si quería bordar o sacar fotos” . Pero algo había que hacer y durante dos años y hasta 1982 estudió allí fotografía.
Con la ayuda económica de sus padres y algún que otro trabajito part-time que –por sobre todo- lo mantuviera entretenido, Kuropatwa le sacó el jugo a Nueva York: a veces cuidaba a los chicos de Juan José Cambre, limpiaba la casa de Chula Osorio o hacía las compras en el supermercado para el Gato Barbieri (“Y era muy lindo porque mientras yo trabajaba el Gato tocaba el saxo” ). Juan José Cambre recuerda: “Generalmente salía del FIT al mediodía y pasaba por casa a almorzar, después volvía a la noche, todo enfundado en cuero. Un día regresó de limpiar una casa con una enorme alfombra bajo el brazo. Esa noche había hecho una reserva en un restaurante carísimo para salir con Marta Minujín y no sabía qué ponerse. Entonces miró a su alrededor y de golpe tomó la alfombra, se la tiró sobre los hombros y así nomás salió a la calle” .
Por esos años conoció al diseñador y artista Andrew Moszynski y a su mujer Variety: “¡Ah Alex! -recuerda Andrew-. Es cosa sabida que era insoportable y maravilloso. Captaba y entendía cosas con gran claridad y siempre con algún grado de inocencia (a pesar de una maldad divertida). Mi mujer de entonces, Variety, él y yo bailábamos, tomábamos drogas, y, en general, no teníamos mayores problemas en nuestras vidas. Alex fue el primer hombre que vi vestido con pollera (de ésas con un alfiler de gancho grande, como medio escocesas). Fue mi asistente de taller (duró un día) y además nos limpiaba la casa ("Soy más barato y divertido que cualquier dominicana"). Y ahí, él apoyado sobre la escoba, nos poníamos a platicar, nos tomábamos un vodka, yo le pagaba por su trabajo, y la casa quedaba prácticamente igual que antes. Y de golpe empezó a mostrarme fotos. Siempre me impresionó que pudiera tomar una idea que podía ser considerada banal, dedicarse a ella con gran energía y entusiasmo y que los resultados fueran interesantes. Entonces empecé a tomarlo en serio como artista” .
GHOST
1 Medida de triple seco
1/2 Medida de vodka
1/2 Medida de vermut seco
Unas gotas de granadina
“Cuando me rechazaron en la muestra anual me enojé pero no importó. Sabía que ya encontraría dónde exponer”
Alejandro Kuropatwa
1982
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