CAMALEÓN
1/2 Medida de ron blanco
1/2 Medida de curaçao azul
Jugo de 1 naranja
"Mi familia tiene una fábrica de cosméticos y yo estoy condenado, afortunadamente, a fotografiarlos"
Alejandro Kuropatwa
1988
Kuropatwa tenía una habilidad sorprendente para manejar diferentes registros en simultáneo. En septiembre de 1988 expuso en el Centro Cultural General San Martín Solo Sonrisas. Fotografías en blanco y negro, primeros planos de rostros sonrientes que no esconden el paso de los años. Risas estentóreas que parecen retumbar en el tiempo, algunas suaves y melancólicas, otras altivas y vibrantes. Kuropatwa declaró en Plaza Magazine: "Con esta muestra intento combatir la famosa tristeza argentina" . Aparecen acá, montados sobre passepartout celeste y con marcos plateados, los retratos de Juan José Cambre, Jorge Dorio, Josefina Robirosa, Ana Aizenberg, Gonzalo Gil, Carlos Alfonsín, Marina Olmi, Boy Olmi, Esmeralda Almonacid, Miguel Kuropatwa, Alfred Olivieri, Daniel Nijenson y Tommy Pashkus. Sara Facio escribió en el catálogo: "Por su formación en los Estados Unidos, tiene la lógica influencia de sus maestros, en especial, Avedon, pero no copia ni su estilo ni su espíritu. Simplemente parte de Avedon para desarrollar su propio mundo a riesgo de ser imperfecto. Es, en suma, un posmoderno que admira a sus padres pero no quiere repetirlos. En esta serie todos se ríen. La propuesta fue piense en un momento feliz y a olvidarse de las arrugas, los dientes desparejos, las desprolijidades capilares (...) El conjunto de Kuropatwa es una lección de optimismo, de desparpajo, de complicidad entre el fotógrafo y el modelo y una muestra de libertad mental" .
Durante ese año Kuropatwa comenzó a trabajar fotografiando productos para los catálogos de Via Valrossa. Al poco tiempo, ese empleo se volvió su principal fuente de ingresos, lo que lo obligó a concentrarse en dos tipos de imagen: una pulcra, reservada a sus fotografías de producto, y otra utilizada en sus trabajos no comerciales, donde su gesto como una pincelada que se suelta, se volvió despreocupado. Es este ir y venir lo que determina que, como dice Roberto Jacoby, “el efecto Valrossa a veces aparezca en sus fotografías” . Se refiere a cierta estética relamida que por momentos se contagia de lugar en lugar y algo a lo que –con una inevitable vuelta de tuerca- Kuropatwa le sacó partido en su siguiente muestra.
En octubre de 1988 Kuropatwa presentó Fotografías de Objetos Presidenciales en el Museo de la Casa de Gobierno. Una vez más, Sara Facio escribió el texto: "La sola idea de mirar fotos de objetos presidenciales puede sonar aburrido. Sin embargo, cuando esas fotos están tomadas por alguien que aporta sensibilidad, los motivos se transforman en fotos con interés propio. Vemos un desfile de lapiceras, relojes, pipas, juegos de mesa, libros, que imponen su presencia y nos hablan de una faceta de nuestros próceres ignorada: su gusto por lo cotidiano. La fotografía se convierte en este caso en la llave que nos introduce a un mundo desconocido -objetos que miramos, palpamos casi como lo hicieron sus propietarios- y por el cual, Avellaneda, Ortiz o Figueroa Alcorta se humanizan, se acercan a los actuales ciudadanos por vías reconocibles y naturales" . Son fotografías en alta definición, con un foco rabioso como el que Kuropatwa utiliza en sus fotos de producto pero alejadas de la retórica grandilocuente reservada a los objetos históricos. Kuropatwa captura una condecoración militar con la decadente displicencia con que retrata un prensa matambre para Via Valrossa. Pompi Gutnisky, quien fue su asistente durante 1988, describió la sesión: “Mudamos todo el estudio ahí porque los objetos no se podían retirar. Alex se volvía loco con las cosas, me decía: Pompi mirá qué genial, ¡la banda de Rivadavia! Entonces tiraba la banda sobre el acrílico y como caía la dejaba. Era absolutamente intuitivo. Tenía mucha confianza en sí mismo y en su genialidad. Resolvía muy rápido y desdeñaba el virtuosismo técnico. No sabía bien cómo cargar la cámara, siempre decía: ¡la técnica que la haga otro!” .
Ese mismo año, Kuropatwa incursionó en el video (Cecilia Roth observó alguna vez que Alejandro “era un artista completo que quería hacer todo y a la vez parecía un novato en todo por esa cosa de la instantaneidad”) . Con su empresita sui generis Kuropatwa Producciones filmó Aurora e Himno Nacional Argentino, idea y realización de Kuropatwa. Pero decidido a mostrarlo en el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI), los problemas no tardaron en llegar: un hombre que vendía pulóveres en la calle Florida hizo una denuncia para evitar que se presentase lo que -para él- era una obra pornográfica. La policía intervino y se armó, según palabras de Kuropatwa, “un gallinero”. En el video aparecían Divina Gloria y Peter Pirello. "Obviamente me lo censuraron. ¿Qué era? Uno del grupo Caviar haciendo de maestra, Divina Gloria haciendo de Gloria con cuadernos Gloria y, en el momento en que dicen O juremos con gloria morir, atrás pongo en croma una postal de esas que venden en los restaurantes turísticos de Lavalle, con la imagen de un asado criollo. Vino la policía. Me agarré una angustia bárbara porque venía de Estados Unidos donde son libres. Por ejemplo, allá las Victorias siempre tienen un pecho al aire” .
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